En 2026, la autoridad dará mayor prioridad a las revisiones posteriores en comercio exterior. Estas revisiones no se limitan a validar el pedimento, sino que buscan comprobar que la operación sea consistente en todos sus aspectos legales, fiscales y documentales. Para las empresas, esto implica que operar correctamente ya no es suficiente si no se cuenta con el soporte documental adecuado. Anticiparse mediante una adecuada planeación aduanera es la forma más efectiva de reducir riesgos.
Trazabilidad documental
La trazabilidad documental consiste en poder identificar, relacionar y justificar cada documento que integra una operación de comercio exterior. Esto incluye facturas comerciales, órdenes de compra, contratos, comprobantes de pago, documentos de transporte, Manifestación de Valor Electrónica, COVE, pedimento y registros contables, con base en los artículos 6, 36-A, 59 de la Ley aduanera, artículo 81 del reglamento de la ley aduanera y regla 1.5.1 de RGCE 2026.
La autoridad espera que la información sea coherente entre todos estos documentos. Por ejemplo, que el valor declarado coincida con los pagos realizados, que la descripción de la mercancía sea la misma en factura y pedimento, y que las fechas y cantidades sean congruentes. Cuando existen diferencias, documentos faltantes o información incompleta, se incrementa el riesgo de observaciones y sanciones.
Planeación aduanera vs. Gestión reactiva
Un enfoque reactivo implica revisar la información únicamente cuando la autoridad lo solicita. En estos casos, es común encontrar errores que obligan a realizar rectificaciones, pagar multas o enfrentar créditos fiscales. Además, la empresa pierde tiempo y recursos atendiendo requerimientos.
La planeación aduanera, en cambio, implica revisar los procesos antes del despacho y definir controles internos claros entre las distintas áreas. Esto permite validar la información desde el origen de la operación, asegurando que los datos que se transmiten a la autoridad sean correctos y estén debidamente respaldados. Planear significa operar considerando que, en algún momento, la operación será revisada.
La trazabilidad como herramienta preventiva
Integrar la trazabilidad documental a la planeación aduanera permite construir expedientes completos y ordenados por cada operación. Estos expedientes deben conservarse en formato digital y estar disponibles para su consulta inmediata.
Además, la revisión periódica de los expedientes ayuda a detectar errores en temas sensibles como el valor en aduana, la clasificación arancelaria, el origen de la mercancía o el cálculo de impuestos, el INCOTERM, los incrementables, los datos de proveedores, transporte. Corregir estas fallas de manera interna es menos costoso que hacerlo durante una revisión oficial.
Revisiones posteriores en 2026
En 2026, las revisiones se enfocarán principalmente en expedientes electrónicos, en la información transmitida a través de la VUCEM y en la congruencia entre datos aduaneros y fiscales. La Manifestación de Valor será uno de los documentos más revisados, así como los anexos que la soportan, ya que amparan el valor en aduana.
La autoridad también realizará cruces de información entre distintas bases de datos, por lo que cualquier inconsistencia puede ser detectada aun cuando no exista una revisión directa en ese momento. Las multas pudieran ser: económicas, administrativas o penales, según el tipo de sanción e infracción que se esté cometiendo, establecidas en Ley Aduanera y el Código Fiscal.
La trazabilidad documental no debe verse solo como una obligación administrativa. Es una parte fundamental de la planeación aduanera y una herramienta para operar con mayor control y seguridad. Preparar la información desde el inicio permite cumplir correctamente y reducir de forma significativa los riesgos derivados de las revisiones posteriores en 2026.


